Sin presupuestos sorpresa ni «llámanos para saber cuánto cuesta»: aquí está todo — lo que va sin coste, lo de una vez y lo de cada mes. Y si tu caso no encaja, te lo digo.
La foto real de cómo te encuentran hoy: tu ficha de Google, las páginas de tratamiento que te faltan y si la IA te recomienda. Tu nota sobre 100 y el detalle de cada apartado, en tu correo en menos de 48 horas.
Agenda 30 minutos y llego con tu clínica analizada a fondo: punto por punto y con la prueba de cada cosa que te diga. En dos capas — una para ti, sin jerga, y otra técnica para quien te lleve la web. Sin soluciones dentro: la auditoría te dice qué pasa; arreglarlo es otra conversación.
Tu web, ordenada de una vez: que cargue rápido, que sea segura, que Google y las IAs la entiendan, y que el título y el texto que aparecen en Google estén escritos como toca. Lo que la radiografía destapó, arreglado.
Si tu web está tan mal que no merece arreglo, te lo diré — y hablaremos de una web nueva en vez de cobrarte por maquillar una ruina.
Las páginas que la gente busca en tu zona y tu web no tiene.
Pide las que necesites — una o varias. Las priorizo con la radiografía: primero las que más pacientes traen.
Cuando arreglar sale más caro que hacerla bien: web completa pensada para captar y filtrar: que atraiga al paciente que quieres y le explique cada tratamiento antes de llamar. Con las páginas de tratamiento dentro. Nunca dentro de una cuota: la web es tuya.
Las fotos van aparte — pero no te dejo solo: te doy el guion exacto y dirijo la sesión para que salga lo que la web necesita.
Trabajo con pocas clínicas a la vez — es la única forma de hacerlo bien. Cinco entran con un precio especial que se queda congelado para siempre mientras sigas conmigo. No es una oferta que caduca: cuando se llenen, se acabó.
Sin permanencia en ningún nivel. Si dejo de aportar, te vas.